LA JENGA RUSA

Escrito por UNIDAD-1956 10-02-2018 en turquia. Comentarios (0)

Por Ricardo López Risso*

La operación «Rama de Olivo» ha terminado de reordenar el escenario sirio con una torre de Jenga, en la cual, la habilidad para colocarse sobre el adversario sin derrumbar la «torre» es la meta.

El impredecible y poco confiable Erdogan (para todos los bandos) está jugando sus propias «maderitas» de la jenga rusa. El bombardeo a las milicias del YPG (Yekîneyên Parastina Gel) en Afrín y la posterior operación terrestre ha develado los intereses de todos los involucrados, como si se tratase de un «revelado por sistema de zonas» según el método Adams-Archer.

El escenario post-ISIS, ha dejado a Siria dividida en territorios contralados por el Gobierno de Al Assad con la asistencia de los rusos, territorios controlados por el Ejercito Libre Sirio con apoyo Turco, territorios contralados por el ejército norteamericano y la Coalición, territorios contralados por las YPG  con  apoyo norteamericano y por supuesto  los focos de resistencia terrorista del ex Frente Al Nussra y el Daesh que aún subsisten.

En esta guerra Rusia ha consolidado su presencia en Siria y a inaugurado un ávido mercado para su renaciente industria militar, en especial para sus sistemas de defensa anti misil S-400, en los gobiernos iranios, turcos, sauditas, catarí (ahora amenazado con sanciones sin compra a rusos). No importa el cliente, el asunto es que compre.  Pero en lo estratégico, Rusia ha conjurado el peligro de que Europa alcance su «emancipación gasífera» con el gas Catarí, se ha ubicado como una potencia militar convencional.  Mientras por el otro lado, el complejo militar-industrial-financiero euro-norteamericano (representado por la Coalición), no ha alcanzado sus objetivos: deponer a Bashar Al Assad (el objetivo real: acabar con el «Estado tapón» Siria que impide, la llegada por tierra del gas catarí al mercado europeo y reducir de ese modo la dependencia energética europea del gas ruso) y contrarrestar la influencia rusa e irania en la zona. 

jenga rusa

Pero en este contexto estos últimos son irrelevante. Ahora los casi vencedores deben decidir quién gana finalmente, aquí no importa el pueblo, importa la colocación geopolítica en el espacio sirio.

Turquía ataca a los aliados de Estados Unidos, porque saben que no tendrán un respuesta equivalente y que Estados Unidos no empeorará sus relaciones con su aliado en la OTAN, por lo que la inocultable estrategia de éstos de convertir al YPG en una «Fuerza de Seguridad Fronteriza», bajo el pretexto de defender las fronteras del Kurdistan sirio de ataques del Daesh y un pergeñar un mediato estado Kurdo ha pasado segundo plano, ya no está en la estrategia original de EEUU como lo intentaron en Irak y se les escapó de su control en el pasado septiembre.

Mientras esto ocurre con los kurdos  que ven alejarse los acuerdos del Tratado de Sevres de 1920, el gobierno Sirio se limita a declarar la ilegalidad de la agresión turca y la intangibilidad de su territorio. Mientras Rusia, el gran artífice de la derrota del Daesh, se ha limitado a acusar a Estados Unidos de estimular el saparatismo Kurdo y a llamar a la razón Turquía. 

En esta «jenga», Turquía se está encargando poner las maderitas en lo más alto de la «torre»: de resolver el problema del separatismo y la desintegración de Siria –muy a su pesar–, ya que de no ser así, tendría en breve tiempo un Estado enemigo en su frontera sur, aliado de Israel y armado por EEUU, aun cuando su «premio» será permanecer en el territorio sirio por muchos años.  

La inacción de Rusia y su anuencia a los ataque turcos, se explican solos. Repeler las incursiones turcas en las zonas de seguridad y exclusión aérea, sería desaprovechar la alianza táctica con Turquía, tensar los conflictos con la OTAN y devolverles a Erdogan a EEUU.  Rusia necesita consolidar su presencia en el Oriente Próximo y Siria necesita mantener su unidad territorial y en el mediano plazo, recuperar el control total de su territorio, resolver el problema kurdo, por lo que, la «Operación Rama de Olivo», es como un purgante incomodo, pero útil y necesario.  

En esta «jenga» Estados Unidos ha sido el penúltimo en colocar las «maderitas» kurdas, ahora Turquía está colocando las «maderitas» sirio-rusas.

Ricardo López Risso, es un Abogado y Analista Político peruano, Director del Periódico «Unidad